—¡Enséñame cómo salvarla!
Un día, su abuela enfermó. Los médicos no supieron qué hacer. Valeria, desesperada, corrió hacia el bambú y suplicó: —¡Enséñame cómo salvarla
El viento sopló fuerte. Las cañas se inclinaron y, en un susurro colectivo, dijeron: —¡Enséñame cómo salvarla! Un día
—¿Ves? —dijo—. El bambú nunca miente. en un susurro colectivo
Al día siguiente, su abuela abrió los ojos y sonrió.