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El conde envejeció diez años ante sus ojos. Dejó caer el bastón y se sentó en un escalón de mármol roto.
Here is the story "Intrusos en el castillo" (Intruders in the Castle). El castillo de Altanoche se alzaba sobre la colina como un esqueleto de piedra. Nadie del pueblo de Vallefrío se atrevía a subir allí, no porque temieran a fantasmas o maldiciones, sino porque el viejo conde Humberto aún vivía dentro, y su mal humor era más temido que cualquier espectro. Intrusos en el castillo
—He maldecido a todos los que se acercaban. He puesto trampas y he gritado desde las ventanas. Pero esta noche... esta noche los intrusos han traído algo que creía perdido: esperanza. El conde envejeció diez años ante sus ojos
Los niños lo miraron en silencio.
—¿Intrusos? Hacía veinte años que nadie se molestaba en entrar aquí. ¿Qué buscan? ¿Tesoros? ¿Fantasmas? El castillo de Altanoche se alzaba sobre la
—Somos... intrusos —dijo Leo, con la honestidad de quien no sabe mentir.
—El Corazón de Ébano no es una joya —dijo—. Es el nombre que le di a un frasco de cenizas. Las de mi esposa, Elara. Murió porque el hospital de Vallefrío estaba cerrado cuando ella enfermó, y no llegó a tiempo al otro pueblo. Mandé hacer ese cofre para guardar su recuerdo, y juré que nunca más nadie sufriría por falta de un médico. Pero el odio me volvió ermitaño, y el hospital siguió cerrado.